Extensos y desolados


¿Dónde están los argentinos? Están (estamos), sin duda, porque los que no nos quieren se quejan de nuestra omnipresencia. «A ese sim no voy nunca porque está repleto de argentinos».

¿Qué sim? Desde ya, no Argentina. No en las Argentinas. Hay varias, no sé cuántas. Por lo menos… dos.

Una es enorme, presuntuosa, ostentosa… Un largo rascacielos se eleva en homenaje a la burbuja inmobiliaria. Pero nadie en ninguna parte, ni en los cuarenta pisos de la mole ni, tras la barrera de plástico con letras rojas que impide el paso a una zona privada, en el casco de la estancia, vivienda de la terrateniente dueña de todo lo que puedas ver hasta más allá del horizonte.

Pero, ¿y los argentinos? Ya sé, tienen que estar todos hacinados en algún conventillo o villa miseria, como en la Argentina real. Tampoco. «No tengo dónde rezzearla», se lamenta Longvie Auer, talentoso arquitecto que construyó una bella casilla de chapas y cartón, coronada con una enorme antena de TV y mucha ropa colgada secándose al sol por todos lados.

La otra Argentina, más urbana, fue grande pero se hubo de adaptar a la crisis. Sólo quedó el obelisco… y gracias. Un dictador militar decía «Los argentinos somos derechos y humanos», eufemismo de «Los que no hicimos desaparecer son de carne y hueso, aunque parezcan de madera»; en Second Life, los argentinos somos extensos y desolados.

Claro que en este mundo virtual es más fácil teleportarse al extranjero.

Las Argentinas de Second Life son como esos pueblos abandonados de los westerns: casi no hay nadie, pero los cementerios están repletos. En la barra superior de tu pantalla, donde está el nombre de la región, en la columna Acceso, en el recuadro Residentes con acceso prohibido, hallarás la solución al misterio nacional: todos están allí, todos estaremos allí algún día.

Hay una tercera Argentina, la más desolada de todas, en la que nunca, pero nunca nunca hay nadie. Es la Argentina-Monumento. Se construyó en recuerdo de otros muertos, muertos de la vida real. La Argentina de los muertos que ofrendaron sus vidas por Argentina.

Creo que voy a establecer mi base allí. Es una desolación que me hace bien.

6 comentarios hacia “Extensos y desolados”

  1. Excelente Levis!… voy a enlazar tu blog con el mío. Estas lecturas son muy valiosas.

  2. Haydee Yolanda Marquez Dijo:

    Querido amigo Levis: Tal vez no simpatices conmigo. Tu propensión es la melancolía y te tomas las palabras demasiado a pecho, cuando es broma. Pero como representante del pueblo de la Nación Argentina me duele que todavía sigas mascullando y rumiando sobre hechos que afortunadamente han quedado atrás y que por lo mismo, no podríamos dar cuerda al reloj del tiempo para solucionar nada de lo que pasó. ya fue. Tu hablas por boca de jarro. No estás aquí. Podrías haber vuelto y te hubiesen recibido con los brazos abiertos, los argentinos somos propensos a la amistad y generosidad, nuestra América es joven, adolescente, desestructurada. te puedes sentar largas horas en un café y debatir con amigos. Y tu vecino será solidario cuando lo necesites y si preguntas algo a algún desconocido te dará miles de explicaciones y cuando conoces a alguien te invitará a unos mates, o un asado, etc. por si no te enteraste, no hay milicos que acostumbren a comer guisos de expatriados. Ni los habrá más. Hemos aprendido una dura lección. (fuimos fáciles de convencer con mentiras, ya no).En cuanto a las villas, se hace muy arduo el enfoque, la erradicación y muchas otras cosas que no te explicaré por falta de espacio. En nombre de los míos (ya que veo que estás en la vereda de enfrente), no critiques, si tienes una buena solución a nuestros problemas sería interesante la hagas saber para que la proponga algún camarista y juntos resolvamos las cosas. Si no, es mejor guardar violín en bolsa antes de mirar la paja en el ojo ajeno y vivir sacando jirones de cuero ajeno. Con todo respeto. hasta la vista.

    • auebauch Dijo:

      ¡Qué porquería de comentario! No hay por dónde agarrarlo. Me proponía esperar y redactar esta respuesta cuando se me hubiera pasado un poco la desagradable sensación que me dejó leerlo, pero veo que sería peor: con las horas, el desagrado va en aumento. ¿Que “tal vez no simpatice contigo”?, ¿que me tomo “las palabras demasiado a pecho, cuando es broma”? Peor que los que abren el paraguas antes de que llueva, vos le afilás la punta y se lo clavás en el ojo sin piedad al que piense distinto, y lo hacés simultáneamente al ataque. Hay que reconocerte una virtud: sabés muy bien cuándo “va a llover”.

      La verdad es que no me acuerdo ni de dónde saliste, con tanto comentarete en mis post y en todo lo que subo a Facebook sin estar siquiera en Second Life (aunque nunca se sabe, hay mucho álter y mucho psicópata anónimo rondando por los mundos virtuales). Yo, que agrego a todo dios que me lo solicita, he llegado a simpatizar con vos de la misma manera que acostumbro a simpatizar con la gente “por defecto”. Pero es verdad que cuando compartiste ese eslogan de la dictadura “Los argentinos somos derechos y humanos” y después te largaste a descalificarme cuando te sugerí que, por definición, los derechos humanos son para todo el mundo… Es verdad, digo, que en ese momento la simpatía “por defecto” que sentía por vos empezó a entrar en crisis.

      ¿”Representante del pueblo de la Nación Argentina”? ¿En qué consulado laburás? Igualito que para Videla, el “pueblo”, la “nación” son para vos conceptos sólo aplicables a los cómplices. ¿Todos los argentinos son fachos como vos? ¿Todos están en contra de la memoria como vos? No me sorprende, siempre que he expresado mis opiniones y mis sentimientos relacionados con mi lejana patria ha habido algún oportunista que ha intentado descalificarme con un “Tu hablas por boca de jarro. No estás aquí”. Como si eso no fuera otro tipo, mucho más hipócrita, de “guiso de expatriados”. Como si allá no hubiera nadie que sienta como yo y como si acá no hubiera fachos de todos los colores, incluso fachos argentinos, como vos.

      No me hace falta tu amistad, ni tu generosidad, ni tener largas charlas en un café con vos, ni que me invites a unos mates o a un asado. Prefiero socializar con esos pibes de la Villa 31 a los que les negás, ni más ni menos, que la condición humana. Parece mentira, tanto budismo, tanta meditación… y se te escapa lo básico. Debés tener el Karma como un trapo de piso.

      Y no te confundas: no es un océano de agua salada lo que se extiende entre vos y yo, es un océano de sangre.

    • Yo también estoy en la vereda de enfrente de esta mina!!
      No hablo como “representante del pueblo del Nación Argentina”…
      Ni le digo expatriado a alguien q simplemente encontró su lugar en otra parte del mundo.
      Agradezco no ser parte de “los tuyos” Haydee… son los q hablan de Nación en lugar de personas; te faltó el “dios, patria y hogar”.
      Son los q se ofenden simplemente cuando alguien describe una realidad, sacando el patrioterismo barato y echándole la culpa de los males a los extranjeros…
      No le digas “querido amigo” a Levis, porq es muy evidente que no lo conocés. Ni él te elegiría como amiga. Es demasiado inteligente, sensible y hermosamente melancólico para q puedas valorarlo.
      Levis: sos genial, te quiero mucho amigo!
      Lolamora7 Lynagh.

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