Toda tortura sienta mal…

Publicado en Uncategorized el Agosto 1, 2009 por auebauch

…hasta la que se practica con mesura. La más dura es la que se practica hasta el basta. Basta con practicar esta tortura para que se sienta toda la locura nefasta de esta práctica bestial. El bestia que durante la siesta practica la tortura como táctica, en la práctica, es un animal de piel dura.

E Y K U R E

Publicado en Uncategorized el Mayo 24, 2009 por auebauch

Un homenaje a Eku Zhong y Yure4u Sosa, mis… ¿madres? (todavía estamos negociando el parentesco).

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Indian Thriller

Publicado en Uncategorized el Marzo 29, 2009 por auebauch

Este ojo que mira…

Publicado en Uncategorized el Enero 12, 2009 por auebauch

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…con tristeza al caminante, desde quién sabe qué recóndito paraje natural, ¿es de animal?, ¿de personaje incógnito?, ¿de celeste tripulante de una nave espacial llegado recién del planeta rojo?

No mira con enojo, no hay ira en este ojo intrigante que despieza el talante más indómito. Mira bien, no mira mal. Mira y mira a quien lo mira con coraje y entereza y lo deja de una pieza, al borde del vómito, para el reciclaje lo deja.

Y eso es normal porque el ojo se queja, se queja atónito del despojo bestial del paisanaje, se queja de esta vida y su crudeza tan borde y doliente.

Mi vieja, al emprender el viaje, tenía una mirada semejante, acorde con la del ojo del personaje, sea viajante sideral o animal sufriente.

A partir de ahora, en este sitio se hablará mucho de ojos.

Es mi deseo

Publicado en Uncategorized el Diciembre 20, 2008 por auebauch

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After Shave

Publicado en Uncategorized el Octubre 5, 2008 por auebauch

Siempre es el momento oportuno para homenajear al ilustre Cacho Rossini. Con sólo citar su bebida favorita, se lo evoca. Se lo evoca y se lo invoca. Permítaseme evocarlo e invocarlo contando la historia de mi querida tía América (se llamaba así, con nombre de continente) cuyo cóctel preferido era el batido de gancia.

Hablo del batido de gancia auténtico, el de la época de mi tía América y de mi tío Cristóbal. Mi tío Cristóbal no era tío carnal, ni siquiera era tío. Resulta que mi tía América se casó seis veces y, al final, cansada ya de maridos, se dedicó a tener novios, decenas de novios, hasta que la descubrió mi tío Cristóbal.

Se amaron locamente gracias al batido de gancia. Y no era un amor nocturno, como podría suponerse, sino un amor mañanero, un amor-hora del aperitivo. Hay que imaginarlos, por ejemplo, en 1959, parando un mateo desde una vereda elegante de la ciudad para que los acercara a su bar (‘confitería’, decían) preferido, que ocupaba una esquina de una famosa avenida de Buenos Aires. El barman colocaba hielo molido en la coctelera, le agregaba dos medidas de gancia (que eran grandes), dos medidas de gin (que eran un poco menores pero infundían respeto) y un chorrito de jugo de limón. Se servía en copas monas acompañadas de muchísimos platitos con exquisiteces.

No es necesario que describa físicamente a mi bellísima tía América porque la pueden ver en la ilustración sobre estas líneas, pero no vendría mal retratar brevemente al tío Cristóbal: un dandi, elegantísimo. Lo recuerdo una mañana muy temprano (serían las cuatro), impecablemente afeitado y engominado, lustrosos los zapatos, traje gris oscuro, gabardina, sombrero y paraguas… durmiendo plácidamente en el umbral de la imponente puerta principal del edificio de departamentos en el que vivía mi tía América. No es que mi tía no quisiera dejarlo entrar, sino que el tío Cristóbal no acertaba al botón del portero automático.

Lástima que el tiempo apague el brillo de todas las edades de oro. No quiero hablar de la decadencia de la tía América, prefiero recordarla esplendorosa, bañada por el sol de una mañana de primavera, algo tambaleante pero sonriente, con dos batidos de gancia recién puestos… Pero creo que el tío Cristóbal me perdonará si, para ilustrar el lado doméstico de la bohemia, lo retrato en una tarde de 1974, una de las últimas veces que nos vimos. Pantalón de pijama, camiseta musculosa, escarbadientes en la boca…

–¿Qué estás tomando, tío? –le pregunté.

Hacía tintinear un cubito de hielo en un vaso que contenía un líquido azul.

–Aqua Velva on the rocks –me respondió haciéndose el distraído–. Un cóctel sencillo, lo llamo After Shave.

Cerveza tras cerveza

Publicado en Uncategorized el Septiembre 7, 2008 por auebauch

Como te decía, no sé qué tengo en la cabeza. Mi temperamento es melancólico, lo sé (¿seré alcohólico?). Siento pereza y tengo días que ni como. Como de día me entretengo con vilezas que ni te cuento, me siento a la mesa en cualquier momento insólito e ingiero cerveza tras cerveza sin probar nada sólido (ni siquiera un sánguche de miga). Lo mío es crónico, amiga, tanta cerveza tiene que pesar en la vejiga, así que dejo la mesa y me voy a mear como un bólido para después volverme a sentar frente a otra cerveza, digan lo que digan. Y esto es así día tras día aunque parezca insólito. Solito quedaré si así sigue esto.

Wind

Publicado en Uncategorized el Agosto 28, 2008 por auebauch

Conocí una mina divina que está más que bien (como un tren está la mina).

La mina vive sola en una ínsula, no tiene ínfulas y me da bola.

Yo la espiaba detrás de un muro, junto al mar, sin sospechar que me había captado con su radar y me estaba haciendo un conjuro.

Dijo algo en hebreo que tenía en mente, la bruja, y me vi encerrado en una burbuja irremediablemente.

–No temas, primor –me dijo dulcemente la hechicera–, sólo quiero hacerte el amor a mi manera.

Se apoderó de mí durante horas entre luces y colores variopintos, la tía. Yo le decía: «Si quieres devorarme, me devoras, pero por favor no me dejes encinto».

Perdí la virtud, me revolqué en el fango mientras me mostraba sus chiches. ¡Cómo está la juventud! Después fuimos a bailar el tango en un boliche.

Todas las fotografías fueron tomadas cerca de Nuova Sicilia.

¿Hay alguien?

Publicado en Uncategorized el Agosto 17, 2008 por auebauch

Anoche no me cargaba. Te veía gris y calva o desnuda con letras. Flotabas. Aguardaba paciente el momento de estar completo mientras unas chispitas ígneas no dejaban de salir de mí. De alguna isla lejana me llegó una oferta en inglés (pieles baratas). Contesté que no. Me pareció ver tus ojos (sólo tus ojos) completos, perfectas esferas blancas, y un árbol frutal florecido. Esperaba que el suelo terminara de materializarse bajo mis pies para echarme a andar por un camino que apenas se extendía unos pocos metros en dirección a un palacio desierto que sólo tenía el techo y los marcos de las ventanas. Era el momento del día en que no se sabe si el sol, más allá del horizonte, está por salir o por ponerse. Pero el mundo se quedaba así, a medio hacer; apenas el mar y el cielo, que son permanentes, se mantenían inmutables. Entre la bruma, me pareció leer tu voz: «¿Estás?, ¿me ves?, ¿qué te pasa?». Y en la pantalla del chat, vacía, un mensaje solitario: «¿Hay alguien?».

En la fotografía, avatar materializándose en el cielo de Second Life Argentina.

Estoy mono pero veo poco

Publicado en Uncategorized el Agosto 4, 2008 por auebauch

Estoy mono pero veo poco, apenas adivino (estoy sin vista, ciego, como si hubiera tomado vino).

Me saco un moco divino y lo pego en su kimono-saco.

Adivino (que no «veo») que un mono le tira un coco.

Fino, el mono que le tiró un coco que no le pegó; no como yo, que le pegué un moco.

Este mono loco, se ve, sabe lo que no sé (y lo sabe porque ve). Está en la lista de los que tienen vista.

Pero usté no se haga la lista sólo porque puede ver la vista.

Primero, porque hasta donde llega la vista se extiende una autopista.

Después, porque, aunque su kimono-saco sea muy mono, le va a durar poco si le pega un moco cualquier loco sin vista.

Y, tercero, porque si se puso un kimono tan mono para que lo vea un loco sin vista que, además, le pega un moco… no parece que usté sea muy lista.

Peor yo, que ni veo al mono ni la veo a usté, ni la toco, ni la ataco…

Sólo soy un pajarraco que le pega un moco en el kimono a usté.

¿De qué me sirve estar mono, de qué?

En la fotografía, Shehrezade Boucher posa junto a monos en Calamaro Planet.